• Carolina Figueras

Poesía nórdica


El aleteo del águila fúnebre es el ópalo de muerte visto desde sus ojos. Cóncavas reflectarias desde las montañas de Sigurd. Borro el nombre de la nieve y el de los árboles. Las montañas caen y las estrellas permutan. Oigo un nombre. ¿Cómo va a ser el mío si nunca he tenido? Veo una playa de piedras grises, un nombre aletea el agua. ¿Puede ser que esté en el Valhalla? Pregono voz y cae.

Lego mi nombre al vacío, eco de las montañas sagradas.

Soy el soneto que gorgorea la lluvia.

El mar es libre

de la manera en que Njord comprende el oleaje.