• Marcos Muñoz

Alquimia Quimérica

Un silencio que acongoja.

Se alza el velo del misterio:

una familia imposible,

de parentesco invisible,

nos agasaja en su imperio.

Son la lumbre y son la sombra.


Testigos tienen enfrente

De vidas que no han vivido,

Mas recuerdan con pureza.

Y ahí reside la belleza:

Que en siendo lo que no han sido,

Sienten que lo fueron siempre.


Hay familias nucleares,

atómicas, ordenadas,

familias con padres o madres,

con primos, tíos y hermanas.


Esta de aquí no es típica,

pues dura poco el enlace.

Pero es potente, es intenso,

mágico, mutable, inmenso,

radioactivo e inestable.

Es la familia alquímica.


La piedra filosofal

De las artes más oscuras

Y brillantes que han mamado

Producen el resultado

Que cada noche conjuran.

Juntos, tienen libertad.


Juntos son, y plenamente.

Juntos se dan y se otorgan

lo que la vida les niega,

lo que el mundo sume en niebla.

La potencia en acto tornan.

Unen cuerpo, alma y mente.


Una familia tan regia,

Que se quiere tan profundo,

Que se deshace de cargas

mundanales, de taras,

por fuerza dura segundos:

no aguanta el mundo su esencia.


El velo ya no está alzado.

El misterio ha evanescido.

La familia pliega su arte

Y hacia cien destinos parte.

Ya no hay madres, ya no hay primos:

La función ha terminado.