• Carolina Figueras

El último letargo

Me tumbo en ese colchón más viejo más agujereado. Las hebras de tabaco rocían mi cuerpo etéreo. En la pátina espesa de tu blanco, te rezo y te miro intensa, tus ojos oscuros se funden en el techo verde menta y me hundo en ti y en tus manos grandes, en tus dientes afilados, de león hambriento. Te exhalo cielo y vuelves a mí como una nube roja y dulce azuladamente de humo.